Las lluvias, el viento, la humedad y las bajas temperaturas pueden afectar las instalaciones de una vivienda. Prepararlas antes del invierno ayuda a evitar fugas, interrupciones interiores y reparaciones de emergencia.
Revisa tuberías expuestas
Las tuberías instaladas al exterior, bajo pisos ventilados o en sectores sin protección son más vulnerables. Comprueba que estén firmes, sin golpes, fisuras ni uniones sueltas. Cuando exista riesgo de congelamiento, utiliza aislación diseñada para tuberías y evita soluciones que retengan humedad o se deterioren rápidamente.
No acerques llamas, sopletes ni fuentes de calor intenso a una tubería congelada. Esto puede dañar el material, provocar incendio o generar una rotura. Si el problema supera una revisión básica, recurre a personal competente.
Protege las cámaras sin bloquear el acceso
El medidor y las válvulas deben permanecer accesibles para lectura, inspección o emergencia. Mantén la cámara libre de basura, barro y agua acumulada. No cubras el medidor con materiales que impidan su lectura ni manipules sellos o conexiones pertenecientes a la APR.
Revisa que las aguas lluvias tengan una vía de evacuación y no inunden cámaras, fosas o sectores donde existan instalaciones sanitarias. Las canaletas y bajadas de techo deben conducir el agua lejos de elementos vulnerables y no descargar de manera que erosione el terreno o afecte a vecinos.
Si tienes un estanque particular
Un estanque domiciliario requiere tapa, protección contra ingreso de animales y una rutina de limpieza y mantención. Las conexiones deben impedir cualquier retorno hacia la red pública. Una instalación incorrecta puede afectar la calidad del agua dentro de la propiedad y eventualmente representar un riesgo para la red.
Antes de una ausencia prolongada
Revisa que no haya pérdidas, asegura las llaves exteriores y pide a una persona de confianza que observe la vivienda si quedará desocupada. Conoce la ubicación de la llave de paso interior para poder actuar rápidamente ante una rotura, sin intervenir elementos operados por la APR.
La preparación de invierno no requiere grandes obras en todos los hogares. Una inspección oportuna y la reparación de defectos pequeños suelen evitar problemas mayores cuando llegan las lluvias y el viento.
