La vida rural incluye animales, cultivos, caminos y múltiples actividades productivas. Todas pueden convivir con la protección del agua si se planifican adecuadamente. El objetivo no es excluir la actividad humana, sino reducir el ingreso directo de materia orgánica, sedimentos y productos químicos a los cursos de agua.
Cuando vacunos, ovinos u otros animales ingresan repetidamente a una ribera, pueden remover el suelo, destruir vegetación y dejar fecas directamente en el cauce. Esto favorece la erosión y aumenta el riesgo microbiológico, especialmente aguas arriba de una captación destinada a producir agua potable.
Medidas prácticas para predios y viviendas
- Evitar que los animales tengan acceso permanente a sectores sensibles de la ribera.
- Instalar bebederos alejados del cauce cuando sea técnicamente posible.
- Conservar vegetación ribereña y recuperar sectores erosionados con especies apropiadas.
- No acumular estiércol, residuos orgánicos o cadáveres de animales cerca de zanjas y cursos de agua.
- Mantener combustibles, productos veterinarios y agroquímicos bajo techo y con contención.
- Respetar las instrucciones de aplicación y las distancias exigidas para cada producto.
- Mantener fosas y sistemas sanitarios lejos de situaciones de rebalse o escurrimiento.
Las mascotas también deben mantenerse fuera de obras de captación, estanques, cámaras y recintos operativos. Aunque un animal sea doméstico, puede transportar suciedad o dañar cierres e instalaciones.
Trabajo y maquinaria
No laves equipos, vehículos o pulverizadores dentro del río. Al realizar movimientos de tierra, evita que el material suelto quede expuesto a la lluvia o descargue hacia una zanja. Los caminos y cruces de agua requieren drenaje adecuado para reducir erosión y obstrucciones.
Si una actividad necesita intervenir un cauce, no debe ejecutarse de manera informal. Consulta previamente los permisos y autorizaciones que correspondan ante los organismos competentes.
La protección de la fuente no depende de una sola gran acción. Se construye mediante decisiones repetidas en cada propiedad que forma parte de la cuenca. Mantener animales, residuos y sustancias potencialmente contaminantes bajo control ayuda a conservar el río Bravo y los cursos que lo alimentan.
